En qué consiste
¿Real o inventado? es el sexto de los siete modos de Juego Libre, la sección de SAPIENS pensada para jugar en solitario cuando te apetezca, sin calendario ni salas de espera. Aparece una afirmación curiosa —un dato del cuerpo humano, una ley absurda de algún país, algo que hace un animal— y solo tienes que decidir una cosa: si es cierta o si nos la hemos inventado nosotros. Dos botones, «Real» e «Inventado», del mismo tamaño y con el mismo peso.
Si aciertas, la racha sube y sale otra. Si fallas, la partida se acaba ahí mismo. No hay segundas oportunidades ni vidas: una sola equivocación cierra la partida, que es lo que hace que a la décima afirmación te lo pienses de verdad antes de tocar.
Aciertes o falles, siempre te contamos qué pasaba. Si la afirmación era cierta, verás de dónde sale el dato. Si nos la habíamos inventado, verás cuál era el dato real del que partía y qué le cambiamos. Esa es la parte que convierte un fallo en algo aprovechable: te vas sabiendo el dato bueno igualmente.
No hay temporizador en ningún momento. Puedes darle vueltas a una frase todo lo que quieras.
Por qué dos opciones cuestan más que cuatro
Parece al revés. Con cuatro opciones aciertas una de cada cuatro por casualidad; con dos, la mitad. Pero justamente por eso este modo es el más difícil de construir de todo SAPIENS: cuando solo hay dos salidas posibles, cualquier pista involuntaria en cómo está escrita la frase se convierte en la respuesta. Si las inventadas fuesen un poco más largas, o llevasen más números, o empezasen todas igual, se podría ganar sin saber nada de nada.
Encima de eso corre un clasificador estadístico que solo mira cómo está escrita cada frase —longitud, vocabulario, cifras, primera palabra— y trata de adivinar si es cierta o falsa sin entender nada del contenido. Sobre las 200 afirmaciones acierta un 43 %, es decir, peor que el azar. Ese número es el criterio de aceptación de cada tanda que escribimos.
Cómo se escribe una mentira creíble
Las afirmaciones falsas no se inventan de la nada. Inventar un disparate sin relación con nada real es fácil y, además, se nota enseguida. Aquí cada afirmación se escribe en pareja: primero buscamos un dato real y verificado, y después lo mutamos cambiándole un solo detalle —una cifra, un país, un animal, un siglo—. El resultado son dos frases hermanas, igual de raras y igual de creíbles, de las que solo una es cierta.
Y aquí viene lo importante: al banco solo llega una de las dos. Nunca las dos mitades. Si estuvieran ambas, tarde o temprano te saldrían las dos en la misma partida y la segunda se resolvería sola. Se escriben en pareja porque es la forma de que suenen igual, pero se publica alternando cuál de las dos se queda.
El otro principio, el que sostiene el modo entero: lo real también tiene que sonar absurdo. Este banco vive de curiosidades increíbles, así que «esto no puede ser verdad» no puede servirte nunca de pista. La mitad de los datos que te van a parecer imposibles son rigurosamente ciertos y llevan su fuente apuntada. Puedes leer más sobre ese proceso en cómo preparamos las preguntas, y algunos ejemplos del lado verdadero en curiosidades científicas que parecen falsas.
Queda fuera todo lo que no cumpla el mismo listón que el resto de SAPIENS: nada de datos sobre violencia, sustancias, autolesión, ni nada que haga gracia a costa de un colectivo o de una tragedia real. Y nada tan famoso que lo identifique todo el mundo a la primera, porque eso no es una pregunta, es un trámite.
Cómo se elige la siguiente afirmación
Con dos opciones, el orden en que salen las cosas puede delatar tanto como el texto. Estas tres reglas están puestas a propósito y en este orden:
La moneda va antes que el tema. Primero se sortea si toca una verdadera o una falsa, y solo después se busca una afirmación de esa clase. Si se hiciera al revés —elegir tema y luego afirmación— bastaría con que una categoría tuviese alguna verdadera de más para que la probabilidad real dejase de ser el 50 % anunciado.
La moneda no tiene memoria y nunca compensa. Cada tirada es independiente de todas las anteriores. Sí, a veces salen cinco verdaderas seguidas, y no es un fallo: un generador que se corrige a sí mismo para «equilibrar» es un generador cuyo historial te dice lo que viene después. Aquí el historial no informa de nada.
Nunca las dos mitades de una pareja, ni una afirmación repetida dentro de la misma partida, ni las que acabas de ver en las anteriores. Además, ninguna categoría sale dos veces seguidas ni más de dos veces en cinco, así que la partida va saltando de tema en vez de encerrarte en uno.
Las ocho categorías
El banco tiene 200 afirmaciones repartidas en ocho categorías, veinticinco en cada una, y exactamente la mitad son ciertas: 100 reales y 100 inventadas. El reparto está cuidado también dentro de cada categoría, para que ningún tema tire hacia un lado.
Racha, récord y partidas gratis
Tu marca es la racha: cuántas afirmaciones seguidas has resuelto antes de fallar. Al terminar verás la de esa partida, tu mejor racha de hoy —que se reinicia cada medianoche— y tu récord histórico, que no se borra nunca y es el número al que vas a querer volver. Es el único modo de Juego Libre con récord permanente además del diario.
Durante la partida, la racha va marcada arriba a la derecha. Y hay un detalle que quizá notes sin darte cuenta: la campana del acierto sube un semitono con cada acierto encadenado, hasta una octava entera. La racha no solo se ve, se oye subir. Si prefieres jugar en silencio, respeta el ajuste de sonido general como todos los modos.
Tienes dos partidas gratis al día en ¿Real o inventado?, independientes de las de los otros seis modos de Juego Libre: gastar unas no toca las otras. El contador se reinicia a medianoche, igual que los retos diarios.
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